Misma medicina, diferentes resultados
Es curioso como la misma intención de apoyo a la industria del automóvil tiene tan divergentes beneficios. Por un lado tenemos el Programa de chatarrización del gobierno mexicano, que pretende reactivar el consumo de automóviles aunque la medida califica más tibia que efectiva. Porque el apoyo de 15 mil pesos significa un mínimo de cara a automóviles de mayor volumen como los sedanes familiares que presumen la mayor demanda. Además, la cantidad desplazada, estimada en 33 mil unidades antes de que termine el año, apenas representa un paliativo para algunas marcas.
Cosa contraria ocurre con el programa equivalente estadounidense, el Cash for clunkers, cuyo impacto en números finales en venta refiere unas setecientas mil unidades. Y eso que tuvo una duración acortada por la tremenda demanda, que refleja también el interés del consumidor estadounidense por actualizar su vehículo de movilidad.
Es cierto, no somos como el vecino país donde uno de cada dos residentes posee un vehículo automotor y existe una seria demanda por los automóviles. Pero sí el gobierno mexicano hubiera sido más congruente con sus propósitos de reactivación, quizá una política de incentivos fiscales mejor planteada o un apoyo más tentador –allá les otorgaron hasta 4 mil dólares, que roza entre un tercio y la mitad del costo de los autos propuestos-, lograría un impacto más apreciable en las cifras de ventas, de por sí muy deprimidas con esta crisis.
Nuevamente, falla la estrategia por su demora y burocracia, al punto de crear desconfianza entre los pocos interesados en aprovechar esta no tan atractiva oportunidad.
No cabe duda, seguimos jugando a ser capitalistas sin soltar las cartas de la demagogia.
Gilberto Samperio Islas Coordinador Técnico Automóvil Panamericano