02.07.08
Una tarde bella
Muchas veces, el ajetreo diario o los compromisos laborales apenas dejan tiempo para gozar lo que más nos gusta. En mi caso, tuve oportunidad hace poco de aprovechar una tarde preciosa para ese pequeño placer.
Ocurrió en la pista Pegaso, tras concluir la dura jornada de fotos y pruebas. La pista vacía, sin gente y yo en un sedán de lujo. Sencillamente, una oportunidad dorada para gozar la pista a plenitud. Claro, el coche no está preparado para lograr la máxima velocidad en cada curva, pero el entorno era tan delicioso -soleado, templado, limpio-, que sólo seguí el impulso de correr.
Sé que mi trabajo lo permite y hasta lo obliga, pero sinceramente pocas veces surge esa oportunidad de disfrutar sin presiones laborales ni apuros temporales.
Todo fue gozo; enlazar una curva tras otra, haciendo que el coche rodara cerca de su límite sin otra preocupación que seguir corriendo, frenando casi al punto del bloqueo y girar el volante para trazar lo más limpio posible.
Sin duda alguna, esas emociones de vértigo y entendimiento a fondo con el vehículo son las que nos hacen soportar tanta carga de información en la oficina o las desmañadas obligadas para lograr la foto perfecta.
Creo que todos debemos darnos un espacio para gozar lo que más nos gusta, sobre todo en soledad. En esos momentos, la reflexión final nos hará sonreír y comprender que no todo está mal. Que esta vida está llena de momentos que conforman la felicidad. Y el placer que da el manejo puede crearnos muchos de ellos.
Gilberto Samperio Islas Coordinador Técnico