Junio 20, 2008

Belleza o terquedad

Categoría: Sin categoría motorpress1 - 6:43 pm

Nuestra lista de los coches más feos puede verse como un ejercicio discriminante e incluso insultante para algunos apasionados de clásicos como el Charger o el Safari.
En parte se puede considerar injusto pues en algunos casos no se contaban con muchas herramientas tanto de fabricación –gran cantidad de los primeros vehículos de producción masiva fueron fabricados en maquinaria vetusta- así como de cálculo, diseño y estilo, sin mencionar la escasez de materiales.

Eso nos hace ver que la ingeniería ha logrado un gran avance en términos de eficiencia y confiabilidad; sólo basta revisar lo que puede tolerar un coche de estos días. Pero todavía sigue pesando el lado humano del gusto, sobre todo en ejemplares recientes como el Aztec o Multipla. Es sorprendente que a pesar de la existencia de escuelas, información y mucha crítica constructiva, todavía existen “creativos” y directivos aferrados a su idea e insisten en crear un vehículo tan especial que al final sólo a ellos les gusta. Afortunadamente el mercado les cobra caro su empecinamiento: las ventas son muy malas y ese es el primer rubro que debe cuidar cualquier gerente que se precie de su trabajo.

Ello comprueba que el concepto de belleza es muy relativo y depende de cada región así como de la formación de los individuos. No importa que las matemáticas y estudiosos hayan encontrado fórmulas y proporciones para crear un armonioso balance de formas y tamaños. La decisión final queda en el simple pero definitivo “me gusta” o “no me gusta”.

En fin, seguimos siendo humanos y tenemos que cargar con nuestros errores de apreciación y falta de visión. Para fortuna de todos, estos responsables de la elección aciertan la mayor parte del tiempo. Pero cuando no, el escándalo acompaña toda la vida al responsable.
Hay penitencias que duran toda la vida.

Por Gilberto Samperio Islas, Coordinador Técnico Automóvil Panamericano

Junio 12, 2008

Ruedas o balón

Categoría: Sin categoría motorpress1 - 10:18 am

No hace mucho platicábamos en la redacción por qué en nuestro país los que aman a los automóviles, los verdaderos entusiastas, los que siguen al deporte motor, no son siquiera interesados por el fútbol, el deporte de masas. Porque hemos tenido contacto con periodistas de muchas partes y a muchos, sobre todo europeos y latinos como argentinos o brasileños, son seguidores del deporte de la patada, sin que eso merme su pasión por los “fierros”.

Cavilando un poco y discutiendo más, la conclusión fue algo triste o contradictoria en el fondo. Lo que ocurre en México es que al automóvil durante mucho tiempo se le consideró un artículo de lujo, disponible para gente rica y no para movilizar a ciudadanos deseosos de superarse. Los mismos gobiernos de acendrado populismo y enfoque socialista apuntalaron esta idea, reforzadas por los mismos medios masivos donde se glorificaba a los pobres, quienes sólo podían jugar y seguir al fútbol como desahogo de su situación. Mientras, los adinerados, los entendidos en las carreras eran los odiosos del cuento.

Hoy, el automóvil ha tomado una importancia muy relevante en nuestra sociedad, no sólo desde la obligación moderna de movilidad pues nuestro alcance e impacto social se ha extendido increíblemente, con las ventajas económicas que ello acarrea. También se ha vuelto un componente económico de enorme importancia, al punto de que no sólo el Gobierno Federal está impulsando fuertemente la inversión en la industria automotriz, sino los mismos gobiernos estatales, Distrito Federal incluido, han asignado cuantiosos recursos para la infraestructura óptima de ese vehículo conocido como automóvil. Porque no sólo representan votos, sino que están conscientes del beneficio económico que atraen buenas vialidades.

Lo triste es que todavía prevalece en gran parte de la sociedad el hecho de que las ruedas sólo son para los ricos, los preparados y el fútbol sólo para el pueblo, los sufridos. Ambos lados olvidan que los intereses pueden coexistir, y que el automóvil puede ser un catalizador social y económico que unifique a un país. Tal como ocurre en Europa, donde los entusiastas y seguidores de las carreras no están peleados con el deporte de la patada, que al final es divertido y entretenido, aunque se juegue con un balón y no sobre ruedas.

Por Gilberto Samperio Coordinador Técnico Automóvil Panamericano

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Junio 6, 2008

El futuro sin gasolina

Categoría: Sin categoría motorpress1 - 5:49 pm

Hace poco nos llegó a la redacción la carta de un entusiasta de los motores a gasolina. Se le hacía difícil comprender que dejarán de existir los coches como los conocemos hoy. Mencionaba las sonoras e inolvidables notas de un V12 o de un V8, así como el acuciante silbido de un turbocargado. Todas esas emociones quedarán en el pasado cuando el hidrógeno y la electricidad dominen la propulsión de nuestros amados vehículos.

Es triste reconocerlo, sobre todo para los que amamos los coches y toda nuestra vida gira sobre esas maravillosas máquinas. Pero el futuro será sin gasolina, por lo menos como lo hemos vivido hasta hoy.
Sí, el hidrógeno y las baterías serán los principales combustibles de nuestros vehículos en el futuro no tan lejano. Sí, los autos de “fierros” serán reliquias y objetos de colección o hágalo-usted-mismo para unos cuantos. Sí, la gasolina dejará de producirse en grandes cantidades como hoy y sólo será un residuo escaso de alto costo, pagadero por pudientes amantes del pasado motorizado. Sí, nuestros vehículos serán muy ecológicos y evitarán el desastre ambiental hoy pronosticado. Sí, ya no habrá el retumbar de esos magníficos V8 o la desesperada salida de gases de un turbocompresor cuando acelera a fondo. Sí, tenemos que cambiar desde ahora nuestra mentalidad y prepararnos para un futuro sin gasolina.

Pero creo sinceramente que la emoción de manejar y disfrutar la libertad sobre un vehículo de cuatro ruedas jamás desaparecerá. Siempre habrá oportunidad de gozar un camino y sus curvas aunque nuestro vehículo sea eléctrico o muy silencioso. Porque en el fondo somos humanos y los automóviles son, debemos aceptarlo, sólo una parte de nuestra existencia. Son un increíble medio de movilidad que no sólo expande nuestros horizontes, sino ensancha nuestra responsabilidades, lo cual nos obliga a ser sensatos con el presente y aprender del pasado para que el futuro sea promisorio para nuestra descendencia.

Aunque amemos el motor a gasolina, debemos dejar que cumpla su ciclo tecnológico y afrontar los nuevos tiempos con optimismo y creatividad. El verdadero entusiasta debe evolucionar y adaptarse, tal como lo hicieron sus amados objetos de cuatro ruedas.

Por Gilberto Samperio Islas, Coordinador Técnico Automóvil Panamericano

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Junio 4, 2008

Contragolpe

Categoría: Sin categoría motorpress1 - 10:03 am

Curioso, el cierre de la semana fue positivo en tanto el inicio de esta ha sido todo lo contrario. Mientras Ford hacía su anuncio de histórica inversión, General Motors abría el lunes con la triste noticia de que cerrará cuatro plantas de ensamble de camionetas y camiones de trabajo. Una de las afectadas es la de Toluca, estado de México, donde se arman los camiones de 3.5 toneladas y de Clase 7 y 8, sin olvidarse de una línea de motores de cuatro y ocho cilindros. Según responsables de la filial mexicana, no hay cierre general, sólo de la línea de camiones pesados –los Kodiak-, que representan el grueso de producción de la planta.

Cierto es que parte de esta reestructuración la veremos en varias fábricas de todo el mundo que ya no están siendo rentables por el tema del elevado precio del combustible con la consecuente disminución en la demanda de vehículos de gran tamaño, pues su mercado principal, el de nuestros vecinos del norte, ha caído seriamente.

Esta noticia quizá sea el preludio de una cascada de cierres o reajustes de diversas plantas en el país, porque no se puede olvidar que los Tres Grandes cuentan con factorías dedicadas a la producción de camionetas en nuestro país.

Hoy es General Motors, quizá mañana sea Chrysler y posiblemente estemos ante el inicio de una nueva mentalidad en cuanto al uso racional del automóvil, algo que en Europa y Japón ya se venía dando en el general de la gente. Pero nuestros vecinos son reacios a mirar fuera de sus fronteras, a menos que el golpe llegue por el sitio más doloroso para un norteamericano promedio: el bolsillo.

Todo parece recordar a la crisis petrolera de los años setenta, hasta el mismo escenario repetido en Estados Unidos: coches muy grandes, de gran derroche de energía, que dejarán de comprarse ahora no por falta de combustible, sino por su elevado precio.

No cabe duda, las lecciones del pasado no siempre son atendidas; parece que hay que educar cada generación.

Por Gilberto Samperio Islas, Coordinador Técnico Automóvil Panamericano

Junio 2, 2008

¿México creo en ti?

Categoría: Sin categoría motorpress1 - 5:45 pm

Sorpresiva la noticia de la enorme inversión que hará Ford de México en el próximo trienio: sólo tres mil millones de dólares que deberán relanzar a la marca en el mercado de Norteamérica. Quizá para algunos pueda parecer una patada de ahogado pues el estado financiero de la compañía creada por Henry Ford no es el más saludable de los Tres Grandes de Detroit. Lo cierto es que dicha inversión tampoco ha sido una maniobra para evadir impuestos. Si Ford quiere sobrevivir, tiene que reinventarse o su nombre será parte de la historia.

Para nosotros, los dedicados al mundo del automóvil, sólo confirma las intenciones de este gobierno de convertir al país en una plataforma productora de vehículos automotores así como de la notable calidad de la mano de obra mexicana; está a la altura de las más rentables del mundo.

Ahora sólo falta esperar que la Secretaría de Economía y sus filiales encargadas del desarrollo económico del país preparen una verdadera reorganización del aparato industrial no sólo del ramo automovilísticos sino de todas las ramas manufactureras así como propiciar un entorno creativo y generador de empresas que sigan y promuevan esta tendencia de crecimiento.

Esta inversión de uno de los gigantes de la industria confirma confianza y genera esperanza ante una sociedad que merece más por su sacrificio frente a tanta indiferencia gubernamental.

Para los más amargos, la posible ironía de esta nueva inversión es que nuestro país, conocido productor de petróleo, ya no pueda obtenerlo en el mediano plazo justo cuando empiecen a notarse los resultados del gran desembolso del autoconstructor del óvalo azul. Ojála estemos equivocados en lo último.

Por Gilberto Samperio, Coordinador Técnico Automóvil Panamericano