¿Llegamos tarde?
Ahora que el tema del automóvil sigue sonando como una de las premisas del actual gobierno, queda ver si no estamos rezagados frente a otros países en términos de cultura automotriz. Una de las razones más evidentes es el cambio de mentalidad en cuanto a la oferta de vehículos verdes y de bajo impacto ambiental.
En países como el vecino del norte, existen políticas que apoyan y buscan alternativas no sólo de combustibles como el etanol sino que hay un dedicado y serio programa de universidades e investigadores privados por la búsqueda de nuevas posibilidades de movilidad personal. Ello abarca desde ideas de transportes colectivos que consuman hidrógeno hasta una nueva mentalidad en el uso racional del automóvil.
En México no existe una cultura o alternativa energética. Todos nuestros medios de transporte siguen vinculados al petróleo, sin que haya opciones como etanol, biodiesel, hidrógeno, etc, a pesar de los proyectos que impulsan –algunos con cierta candidez-, universidades e instituciones privadas con miras a lograr un cambio en la mentalidad de nuestro país.
Quizá sea oportuno replantearse si nos conviene seguir a la deriva de las nuevas ideas o de plano acometer nuevos retos con un pensamiento diferente, no tan lineal a las premisas gubernamentales de antaño.
Porque si no aprovechamos esta oportunidad de cambios y posibilidades de reinventarnos, quedaremos nuevamente como el país que pudo ser y nunca creció.
Por Gilberto Samperio, Coordinador Técnico Automóvil Panamericano