Nuevo capitalismo
El reacomodo de la economía a nivel global no sólo ha sido una sacudida a la falsa idea que teníamos de máximo bienestar. Hoy por hoy, el ideal norteamericano de una casa grande con todas las comodidades, vivir en los suburbios y contar con dos vehículos a la puerta resulta caduco en el futuro inmediato.
Como ya estamos acostumbrados a la austeridad gracias a las repetidas crisis financieras creadas y hasta sorpresivas que nos dejaron algunos gobiernos del pasado, parece que en esta ocasión superaremos el trance con el mismo miedo y complicación de entonces, por lo menos en lo que concierne a la mayoría trabajadora, sobre todo la especializada como la de la industria del automóvil.
Sin embargo, a pesar de la caída del mercado norteamericano, nuestra oferta de trabajo en este rubro sigue siendo atractiva por su bajo precio y especialización, sin olvidarse de la envidiable ventaja geográfica que gozamos..
Tras el desastre actual, el enfoque de producción y comercialización de toda nuestra industria automovilística deberá ser hacia el Pacífico.
Sí, allá donde se encuentran el nuevo imperio económico llamado China; sólo basta ver sus reservas monetarias, casi 20 veces más que las mexicanas.
Su crecimiento todavía será saludable en los próximos ejercicios y dada la depreciación de la mayoría de los países ligados al mercado estadounidense, surgirá una oportunidad de negocios única aunque difícil en vista de las actitudes depredadoras de varios comerciantes asiáticos sin dejar de lado la fuerte competitividad de otras regiones.
No obstante, será mejor explorar esa oportunidad a que si nos atenemos como en el pasado a que sólo pasen dos años para recuperarnos y como si nada.
Ya es tiempo de que busquemos más alternativas y opciones de crecimiento. La historia nos acaba de dar una gran lección: Estados Unidos ya no es la tierra prometida, el capitalismo será transformado. Y debemos transformarnos con él, para sobrevivir este siglo.
Por Gilberto Samperio Islas Coordinador Técnico Automóvil Panamericano