Febrero 27, 2009

Un turista irlandés

Categoría: Sin categoría motorpress1 - 6:40 pm

Como medio público que somos, recibimos varias cartas de lectores que nos agradecen así como nos fustigan con críticas la mayoría de las veces acertadas, y algunas otras con un sesgo algo difuso por no decir confuso.
En este sentido, debo reconocer que he recibido tanto agradecimientos como serias observaciones de lectores muy avezados en el tema de los automóviles, que nos ayudan a crecer como especialistas.
Hace un par de semanas, nos llegó un correo de un lector de origen irlandés que no sólo criticaba nuestra postura de apoyo hacia a la industria nacional. A grandes rasgos, decía que teníamos una industria y oferta de nivel subdesarrollado porque no teníamos la capacidad de comprar y crecer más. Que buena parte de nuestros fallas como país ha sido el no prepararnos como debería ser: Trabajar más y mejor.
Debo reconocer que en algunos puntos tiene razón. Nos falta organización y estamos lejos de ser un mercado de primer  mundo. También hay que apuntar que somos un país con muchos pobres y falta educación en muchos rubros elevados como el automovilístico.
Donde no coincido con el señor que tiene casi 20 años viviendo en México es en el punto de que nuestro país sólo es bueno para destapar cervezas y tomarse unas fotos de recuerdo.
En cierta forma, su actitud se corresponde con el ineludible malinchismo que exhiben muchos compatriotas frente a los extranjeros, aunque también esa amabilidad de nuestra gente suele malinterpretarse por inmigrantes que deciden quedarse en esta tierra.
Sinceramente creo que nuestro país está a medio bache de un potencial que no ha sido debidamente capitalizado. Y las ideas y propuestas que generamos los medios deben permear no sólo entre nuestros autoridades, sino entre la gente pensante y dirigente que reconoce que este país todavía tiene posibilidades de crecer. Que no es necesario recibir una crítica ajena para comprender nuestra situación. Y sobre todo que debemos apoyar lo poco o mucho de industria especializada establecida que genera trabajo digno a muchos mexicanos. Porque podemos superarnos a pesar de nuestros defectos, creo sinceramente en la capacidad de adaptación y mejora de nuestro pueblo.
Para que los visitantes no sólo nos miren como un paraíso donde tomar un par de cervezas y fotos, sino como una nación rica en posibilidades y con futuro.
Al tal grado de que puedan vivir 20 años sin sentirse superior sólo por vivir como turistas.

Por Gilberto Samperio    Coordinador Técnico Automóvil Panamericano

Febrero 24, 2009

EL MITO DE LOS PILOTOS

Categoría: Sin categoría — Tags: , , motorpress1 - 7:07 pm

No hace mucho un intercambio intermitente de correos electrónicos con varios lectores nos hacía que deberíamos considerar la inclusión de un verdadero piloto en nuestras pruebas. Tal como ocurría en algunas revistas de renombre, sobre todo estadounidenses. Es cierto que a simple vista un piloto posee suficientes cualidades para llevar un automóvil común al límite de sus posibilidades mecánicas y dinámicas. Pero siendo honestos, los pilotos pertenecen a una especie diferente de los comunes que adoramos el automóvil.
En realidad, su pasión por el vehículo no es la razón de su sacrificio y entrega. Su verdadero grial es lograr la velocidad máxima de un vehículo en un circuito o trazado rápido. Su carácter competitivo los hacen olvidarse de los detalles finos de la construcción o del equipamiento, así como de su importancia en el mercado. Incluso pueden perder de vista al cliente objetivo de autos considerados deportivos.
Su verdadera escenario es la pista y su esencia, la adictiva adrenalina que brota al competir con otros iguales. Sobresale el instinto de ser el mejor y el más rápido, por lo que la vicisitudes de tamaño sólo importan si afectan la rapidez con la que puede correr el vehículo que tienen en las manos.
No hay mala interpretación ni envidia de parte de nosotros los probadores de la revista. Es claro que en el fondo nos encanta esa descarga de adrenalina que se dispara al correr en la pista. Pero nuestro verdadero amor es el automóvil, con todas esos elementos que desde un punto de vista deportivo son estorbosos como los asientos, la cajuela, el aire acondicionado e incluso las minucias de acabados e insonorización.
Además, las responsabilidades de cada uno son muy distintas. En el caso de los pilotos, la única premisa es reducir tiempos y lograr la mayor velocidad posible sin romper –casi- el coche, por lo menos durante la carrera que se tiene enfrente. Para nosotros los probadores, los objetivos son más amplios. Debemos hacer un análisis del auto como producto, como icono y sopesar su impacto social y demográfico.
También existe otra contraparte interesante. Los pilotos tienen que manejar un mismo coche muchas veces en la pista o trazado a efecto de conocerlo al detalle para explorar los posibles puntos débiles y extraer lo mejor de cada elemento. Mientras, los probadores tenemos menos tiempo pero muchos ejemplares a revisar. Así, la sensibilidad de un piloto es extraordinaria aunque sólo aplica para un par de vehículos. Por nuestra parte, la sensibilidad de los probadores es menos sobresaliente, pero dada la variedad de vehículos manejados y sometidos a pruebas, tenemos una fina especialidad en adaptarnos y comprender de manera inmediata el carácter de un auto. Y es este último trabajo el que traducimos a nuestros lectores vía la revista, la página de Internet así como los comentarios realizados en el programa de radio.
Respetamos y admiramos las habilidades de los pilotos, que son extraordinarias. Pero en tema de impacto y alcance informativo, creo que llevamos las de ganar.

Por Gilberto Samperio    Coordinador Técnico Automóvil Panamericano

Febrero 20, 2009

Reciclaje sureño

Categoría: Sin categoría — Tags: motorpress1 - 1:44 pm

No hace mucho en un viaje de trabajo en Centroamérica, pude constatar varios hechos referentes al mundo del automóvil que rara vez son comentados en reportes de ventas o informes mercantiles.
Mucha de la oferta surgida en aquellas latitudes apunta a los autos usados. Algo normal si vemos su reducido costo y la menor capacidad financiera de gran parte de los habitantes de la zona. Pero la nota triste es que gran parte de ese mercado lo conforman vehículos que califican como chatarra. Muchos autos ruedan en las calles con serios golpes en la carrocería, incluso algunos sin partes de ella. Es fácil ver vehículos con más de diez años a cuestas con un conductor que apenas entiende como se controla un auto, actitud apreciable por los zigzagueos y titubeos constantes.
Cierto que también el mercado de nuevos es muy costoso y variedad reducida, lo que explica en parte esa circunstancia.

Pero lo interesante fue el hecho de que un buen porcentaje de esos autos provienen de Estados Unidos y arriban por la frontera mexicana. Sí, muchos eran remolcados por una camioneta u otro vehículo de buen tamaño. Esos mismos “chocolates” que invaden nuestro país sólo transitan una tercia de días para llegar a Centroamérica, donde se practica este reciclaje gracias a leyes más laxas que las aztecas, lo que podría interpretarse como un “después de todo no estamos tan mal”.
Lo interesante es que la “importación” incluye autobuses escolares estadounidenses, que conforman casi la totalidad del transporte urbano de todos los países que visitamos. En ese punto, nuestro México es más exigente. Pero no debemos conformarnos.
Nuestro gobierno debe entender que el reciclaje de autos no implica darle una segunda vida en otro país, sino la correcta eliminación y descarte de todas las partes de un automóvil viejo. Hay que establecer reglas claras y requisitos exigentes para que un vehículo usado pueda venderse en nuestro suelo. Y si no las cumple, no puede venderse.

De lo contrario, sólo seremos un receptor más de la chatarra desechada por nuestros vecinos del norte y entonces nos verán como una extensión más grande de un mercado muy pequeño, sin autoridades ni exigencias. Y ese punto debe aclararse como socios que somos.

Por Gilberto Samperio    Coordinador Técnico Automóvil Panamericano