Marzo 17, 2009

Gusto o necesidad

Categoría: Sin categoría — Tags: , , motorpress1 - 11:10 am

Resulta interesante que la relación entre un automovilista y su vehículo refleja en buena medida su personalidad, o por lo menos el ideal que en el fondo anhela. Ello explica que varios mexicanos con la posibilidad de acceder a un auto, sea nuevo o usado, le prodiguen cuidados y se preocupen por su correcto funcionamiento. Pero también es cierto que un buen porcentaje de ellos le otorga un carácter más bien utilitario; poco más valor que una lavadora o refrigerador. Muy natural si vemos que en realidad apenas nos estamos motorizando como nación, a un paso acelerado en los últimos años.
Aun así, todavía es posible advertir familias que consideran al automóvil como un miembro de la misma. Hasta sobrenombre recibe y siempre se está al tanto de lo que le ocurra, como si fuese una mascota. Para los más jóvenes, suele representar el reconocimiento e independencia, aunque a veces excedida con las escapadas a las playas mexicanas. En el otro espectro, figuran los que lo ven como una herramienta de trabajo, o simplemente como un electrodoméstico necesario para las actividades sociales de la familia.
Sin embargo, a pesar de la polaridad de los puntos de vista y cariño a ese objeto de cuatro ruedas, muchas de nuestras autoridades lo siguen considerando un artículo suntuario. Todavía permanece ese viejo sentimiento socialista de que la propiedad rodante sólo retrata la condición burgués de su dueño. Bajo esa óptica, se pueden comprender los injustos impuestos como la tenencia o el ISAN, mientras las decisiones gubernamentales que deberían apoyar a la industria nacional no llegan o suelen retrasarse por temas burocráticos o de mentalidad añeja.
Hoy por hoy, el automóvil en México ya no es un objeto de culto para la gran masa de automovilistas. Sí es considerado un miembro de la familia, y en algunos casos el juguete grande de la casa. Y no pierde su carácter utilitario, sin olvidarse de su impacto social como indicador de bienestar. Creo que es tiempo de que nuestras autoridades revisen muchas de sus estrategias fiscales y darle una verdadera oportunidad al automóvil de convertirse en un motor para el desarrollo y un icono de capacidad creativa. Es hora de liberar el potencial de los ingenieros e inventores mexicanos así como darle mayor oportunidad de movilidad a la sociedad mexicana.

Gilberto Samperio     Coordinador Técnico Automóvil Panamericano

Febrero 24, 2009

EL MITO DE LOS PILOTOS

Categoría: Sin categoría — Tags: , , motorpress1 - 7:07 pm

No hace mucho un intercambio intermitente de correos electrónicos con varios lectores nos hacía que deberíamos considerar la inclusión de un verdadero piloto en nuestras pruebas. Tal como ocurría en algunas revistas de renombre, sobre todo estadounidenses. Es cierto que a simple vista un piloto posee suficientes cualidades para llevar un automóvil común al límite de sus posibilidades mecánicas y dinámicas. Pero siendo honestos, los pilotos pertenecen a una especie diferente de los comunes que adoramos el automóvil.
En realidad, su pasión por el vehículo no es la razón de su sacrificio y entrega. Su verdadero grial es lograr la velocidad máxima de un vehículo en un circuito o trazado rápido. Su carácter competitivo los hacen olvidarse de los detalles finos de la construcción o del equipamiento, así como de su importancia en el mercado. Incluso pueden perder de vista al cliente objetivo de autos considerados deportivos.
Su verdadera escenario es la pista y su esencia, la adictiva adrenalina que brota al competir con otros iguales. Sobresale el instinto de ser el mejor y el más rápido, por lo que la vicisitudes de tamaño sólo importan si afectan la rapidez con la que puede correr el vehículo que tienen en las manos.
No hay mala interpretación ni envidia de parte de nosotros los probadores de la revista. Es claro que en el fondo nos encanta esa descarga de adrenalina que se dispara al correr en la pista. Pero nuestro verdadero amor es el automóvil, con todas esos elementos que desde un punto de vista deportivo son estorbosos como los asientos, la cajuela, el aire acondicionado e incluso las minucias de acabados e insonorización.
Además, las responsabilidades de cada uno son muy distintas. En el caso de los pilotos, la única premisa es reducir tiempos y lograr la mayor velocidad posible sin romper –casi- el coche, por lo menos durante la carrera que se tiene enfrente. Para nosotros los probadores, los objetivos son más amplios. Debemos hacer un análisis del auto como producto, como icono y sopesar su impacto social y demográfico.
También existe otra contraparte interesante. Los pilotos tienen que manejar un mismo coche muchas veces en la pista o trazado a efecto de conocerlo al detalle para explorar los posibles puntos débiles y extraer lo mejor de cada elemento. Mientras, los probadores tenemos menos tiempo pero muchos ejemplares a revisar. Así, la sensibilidad de un piloto es extraordinaria aunque sólo aplica para un par de vehículos. Por nuestra parte, la sensibilidad de los probadores es menos sobresaliente, pero dada la variedad de vehículos manejados y sometidos a pruebas, tenemos una fina especialidad en adaptarnos y comprender de manera inmediata el carácter de un auto. Y es este último trabajo el que traducimos a nuestros lectores vía la revista, la página de Internet así como los comentarios realizados en el programa de radio.
Respetamos y admiramos las habilidades de los pilotos, que son extraordinarias. Pero en tema de impacto y alcance informativo, creo que llevamos las de ganar.

Por Gilberto Samperio    Coordinador Técnico Automóvil Panamericano